Un Tequila tan Cotizado que se Convirtió en una Obra de Arte

Cuando Danh Vo representó a Dinamarca en la Bienal de Venecia 2015 se convirtió con toda probabilidad en el primer artista en exhibir una botella de tequila como pieza artística en un pabellón nacional en el Giardini. El tequila en cuestión, Casa Dragones, llamó la atención del artista durante su estancia en la Ciudad de México —donde ahora reside—, a tal grado que se volvió un elemento esencial en la narrativa de su historia personal de intercambios culturales, misma que se expuso en el pabellón.

Bertha González Nieves, fundadora de Casa Dragones y nacida en la Ciudad de México, cita la decisión de Danh de exponer el destilado de agave que ella creó como uno de los momentos de mayor orgullo para la compañía. Este romance con Casa Dragones, el aclamado tequila elegido en la lista de Oprah’s Favorite Things y producido en lotes pequeños, al parecer es un fenómeno contagioso, y la lista de los lugares inesperados y curiosos en los que nos encontramos con Casa Dragones sigue creciendo.

Bertha tomó una sabia decisión de negocios cuando fundó la marca en 2008, la de seguir un camino poco transitado, en el que se encuentran el fino cristal libre de plomo que se usa en los mejores restaurantes, con su tequila de lujo, concebido para disfrutarlo solo, a pequeños sorbos. Al trabajar en equipo con grandes chefs como Eric Ripert de Le Bernardin y maridar Casa Dragones con platillos que suelen servirse con vino o champaña, este tequila adquirió un aura todavía mayor de refinamiento y exclusividad.

Bertha reside en el corazón de Chelsea en Nueva York —donde la semana pasada ofreció una cena íntima con platos del chef Matteo Salas de Aperi, uno de los mejores nuevos restaurantes en San Miguel de Allende, México— y así se ha ido ganando el corazón de museos y galerías en toda la ciudad con su tequila. No es nada raro ver las distintivas cajas azules de la marca en los más sofisticados cocteles de inauguración y cenas para artistas. Sin embargo, el amor por Casa Dragones no es dominio reservado a la minoría intelectual, lo cual vuelve su éxito más potente y admirable; como ejemplo, hay una escena con Ben Stiller en la cinta Zoolander 2, de próximo estreno, en la que este tequila aparece en primer plano.

Bertha disfruta el contraste entre el público masivo de una comedia como Zoolander y los elegantes salones de la Bienal de Venecia. Y al parecer lo que busca, a juzgar por su dedicación y el éxito que tenido en atraer tanto a quienes están del lado del sistema como a quienes están en contra, es la reinvención de la imagen del tequila en general. De hecho, ya consiguió convertir a su tequila en una especie de embajador cultural de alta gama para su país y, en el proceso, se ha colocado como una de las personalidades más interesantes en el panorama internacional del lujo.

En sus veintes, antes de adentrarse en el mundo de las bebidas, Bertha se presentó como bailarina de danzas folklóricas mexicanas en todo el mundo, con lo cual quizá se afianzó tempranamente su misión de exportar un producto latinoamericano para ser servido en los mejores bares y restaurantes del planeta. Actualmente en México, Casa Dragones rebasa en ventas a Dom Perignon y Johnnie Walker Blue en el mayor punto de venta de licores del lujo del país. Así que la próxima vez que alguien te sirva una copa del fino tequila de Bertha, sólo recuerda que hay que beberlo lentamente, a pequeños sorbos, nunca tomarlo de un trago.