La hora de los cocteles con Arianna Huffington

“Quiero convertirte en un aficionado al tequila”, afirma Arianna Huffington, alzando la ceja. “Éste es Casa Dragones”, dice la fundadora del sitio de noticias en línea Huffington Post, mientras saca una elegante botella con tapón de cristal de una caja azul intenso. “Es un tequila increíble que no te provoca cruda al día siguiente.” Me pasa una copa. Es suave como mantequilla, casi como un vino blanco con mucho cuerpo, prácticamente no arde en la gargante y deja en la boca un final largo, cálido y especiado.

“Lo descubrí gracias a Sean Parker” continúa (mencionando como por casualidad al billonario fundador de Napster). “Yo le dije 'es que no me gusta beber, odio sentirme cruda', y Sean me dijo, 'confía en mí y pruébalo, vas a ver que no vas a tener problemas mañana, ¡créeme!'”

Parker es uno de los numerosos empresarios de Silicon Valley, estrellas deportivas y figuras públicas que Arianna suele mencionar en sus conversaciones. Los nombres y apellidos surgen como hongos después de la lluvia. Jeff Bezos, Melinda Gates, Richard Branson y el basquetbolista Kobe Bryant son solamente algunos ejemplos de los amigos que menciona la popular columnista. Huffington, a sus 65 años, conserva su distintivo acento griego, aunque dejó Atenas a los 18 para estudiar en Cambridge.

Son las 4:30 de la tarde de un domingo. Huffington ha pasado el día recorriendo Nueva York para promover su nuevo libro, The Sleep Revolution. “Está en el segundo lugar de la lista de los libros más vendidos de The New York Times”, sonríe. “No me puedo quejar.” Nos encontramos en una suite del Mercer Hotel, un palacio minimalista lleno de modelos y actores. Llegó peinada y maquillada, lista para las fotos, en un vestido negro ajustado. Después de la primera copa, sugiere que cambiemos de locación a su departamento, que queda cruzando la calle, y vuelve a colocar la botella en su caja, y la caja bajo su brazo, como quien no quiere la cosa, antes de salir de la suite.

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