Du Jour: La Primera Dama del Tequila en México

Vestida de blanco impecable, Bertha González Nieves es el centro de atención en Contramar, el restaurante a donde vas a ver y ser visto en la Ciudad de México. A pesar de que el comedor está lleno de peces gordos, González sigue atrayendo miradas.

Con toda razón, ya que desde 2009, cuando González se asoció con el CEO de Clear Channel, Bob Pittman, para fundar la marca de tequila ultrapremium Casa Dragones –el destilado de 275 dólares por botella, favorito de Oprah y del chef Eric Ripert– se convirtió en un personaje del circuito del lujo y la encarnación de la visión para los negocios en México.

“Es increíblemente articulada, sabe lo que hace y tiene una gran pasión por el tequila”, dice de ella Pittman, uno de los fundadores de MTV. Luego de un encuentro por casualidad en una fiesta, Pittman le sugirió a González que dejara su trabajo de entonces como ejecutiva en una destilería para asociarse con él.

Y González se lanzó. “Siempre había querido ser empresaria”, dice ahora, aludiendo a sus comienzos, cuando le vendía cosméticos a sus compañeras de clase, importaba ropa de diseñador y negociaba entre editoriales internacionales e imprentas nacionales, todo esto antes de cumplir 20 años.

Ese espíritu emprendedor es parte de Casa Dragones, el tequila creado por González junto con el Maestro Tequilero Benjamín García, a quien Bertha sacó de su retiro. Se trata de un tequila joven, un estilo ya olvidado, que se elabora con puro agave azul, cosechado a 1200 metros de altitud en tierras que forman parte del Eje Volcánico Transversal en Jalisco, y se termina a mano con un toque de extra añejo, que reposa durante cinco años en barricas de roble

americano.

El resultado es una bebida cálida, con la que no se hacen gestos al tomarla, que se vende en botellas de cristal libre de plomo sopladas a mano e inspiradas en las de las antiguas farmacias, para competir contra cognacs de lujo, single malts y la marca que define su categoría en Estados Unidos, Patrón. No la tiene fácil; sin embargo, González ha aumentado la producción a 24 mil botellas anuales, utilizando principalmente su propio encanto y la libreta de contactos de Pittman.

A ojos de González, el mercado internacional del tequila no es tanto una carrera de obstáculos, sino una oportunidad. “Siempre he vendido cosas”, afirma. “Me gusta ganar mi propio dinero”.