El tequila ahora se sirve negro

La marca de tequila que tan solo en siete años se ha posicionado como la mejor del mundo (o de México, porque tequila —para los que aun no saben— sólo se puede producir en México por su denominación de origen) abrió ayer un nuevo lugar. A unas cuantas cuadras de la ya conocida Casa Dragones (Calle Recreo 16), dentro del espacio Dôce 18 Concept House, se encuentra un petit tasting room, con espacio para seis personas.

¿Seis? Sí. El bar más pequeño del mundo. "Así de exclusiva es la atención que le damos a nuestros clientes, y cómo vamos al detalle", comenta Bertha González, CEO de Casa Dragones. Este fascinante lugar tiene la intención de transportar a sus comensales al terroir de Tequila. Diseñado por el reconocido despacho neoyorquino, Meyer Davis, y con la colaboración de la mexicana Gloria Cortina, el tasting room es un lugar único. La obsidiana es el material clave, aunque encontramos otros también locales como el latón.

La obsidiana es un cristal volcánico utilizado antiguamente por los aztecas, y con el que Gloria ha trabajado desde hace años, diseñando objetos. "La idea de tener este lugar fue brillante; porque es llevar lo mexicano a otro nivel", explica ella. "Y para que trascendiera tenía que tener un toque de la tierra, de la cultura y la gente que vive aquí, y así ha sido, con trabajo en equipo", asegura. Para la mano de obra "encontramos un grupo de artesanos que cualquier cosa que les presentábamos, respondía con actitud y con pasión", agrega por su parte Gray Davis. "Eso me impresionó mucho", dice.

La sofisticación de la cultura es la acción sublime en el mundo sibarita. Esto es lo que ha hecho muy bien Casa Dragones. Su tequila Joven fue creado para maridarse con la alta cocina mexicana y otras internacionales. Chefs desde Enrique Olvera hasta Daniel Boulud han creado menús especiales para la marca. Pero también se aliaron al mundo del arte contemporáneo. Gabriel Orozco les diseñó una botella. Con el Casa Dragones Blanco, sumaron con algunos famosos mixologists, y han tenido gran éxito. Ahora, con el tasting room, al que llaman su "tercer hijo", replican el sentido colaborativo con grandes personajes pero en un espacio físico. Esto para seguir "empujando las barreras de lo que se ha hecho en la industria tequilera, y también la categoría hacia el futuro", comenta Bertha. No existe otro lugar en el mundo hecho con obsidiana. Es un lujo, son 4 mil mosaicos de este cristal traído de los campos de Casa Dragones, y cortados y pulidos a mano. "Este es el México que es muy sofisticado e increíblemente artesanal", comenta Gloria. Y, en efecto, el viaje al mundo de Casa Dragones ha sido, desde siempre, una experiencia enorgullecedora de lo mexicano.

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