Templo del Tequila y Obsidiana

Una atmósfera irrepetible invita a brindar por el talento artesanal mexicano. Todo ocurre en el Centro Histórico de San Miguel de Allende.

 

Basta cruzar una puerta de cristal para admirar un brillo que parece surgir del centro de la Tierra, el cual viste, con gusto exquisito, las paredes y el techo de una guarida sibarita enraizada en el Centro Histórico de San Miguel de Allende. Es el Tasting Room de Casa Dragones, espacio que materializa un poema en honor al tequila, sustituyendo los versos por 4,000 mosaicos de obsidiana elaborados a mano a partir del vidrio volcánico extraído de los campos agaveros de la firma tequilera, que se localizan en el Eje Volcánico Transversal Mexicano, particularmente en Tequila, Jalisco.

Es un templo de obsidiana donde el discreto fulgor de la piedra parece devolver imágenes antiguas, propias de otro tiempo, a quienes se miran reflejados en el espejo majestuoso que se encuentra detrás de la barra, entre las vetas irrepetibles de cada eslabón que integra la construcción y el ahumado del vidrio, cerca de una estantería que exhibe filas de botellas cristalinas en espera de ser degustadas, y que mientras tanto, son admiradas a hurtadillas por los presentes, quienes recorren fascinados la superficie de esos envases minimalistas coronados por un lazo negro cerca de la boquilla.

El espacio en el Tasting Room está dispuesto para recibir a un máximo de seis invitados que serán guiados por la batuta del mixólogo de casa hacia una meta muy clara: encontrar nuevos matices del tequila en sus creaciones, con la opción abierta también a elegir una cata de tequila puro que descubra, sin cortapisas, el poderío sensorial de la bebida mexicana en todo su esplendor•.

El origen de este espacio, considerado por algunos como el bar más pequeño del mundo, resulta de un trabajo creativo liderado por tres actores centrales: el despacho neoyorquino de diseño Meyer Davis, especialista en crear ambientes únicos para la industria hotelera • restaurantera internacional; la diseñadora de interiores Gloria Cortina, cuyo despacho homónimo urde estrategias para sorprender los sentidos; y por supuesto, Tequila Casa Dragones, con un sabor distintivo que cautiva paladares en todo el planeta. El fruto de esta unión de talentos se ubica en la CasaDôce 18, complejo gourmet y hospitalario enraizado en el número 18 de la calle Relox.

Los convidados al festejo sensorial que sirve todos los días el Tasting Room de Casa Dragones podrán confirmar, de propia mano, el derroche de buen gusto que caracteriza al espacio desde su apertura en la recta final del año pasado. Los motivos para brindar en este templo del tequila correrán, finalmente, a cuenta de cada invitado.